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Vergüenza y culpa

Se podría decir que la vergüenza y la culpa son emociones interpersonales porque ambas nos indican que hay algo que está mal entre nosotros y el resto del mundo. Las dos nos piden hacer una cuidadosa revisión interna y hacer cambios en nuestras vidas. Se parecen también en que las dos son útiles cuando se experimentan en forma moderada, pero resultan dañinas cuando son demasiado intensas. Vivir en demasía cualquiera de estas dos emociones puede resultar abrumador.

Existen diferencias importantes entre la vergüenza y la culpa. La primera es que la vergüenza se refiere al fracaso de una persona para poder ser, mientras que la culpa apunta a una falla en el hacer. Las personas dominadas por la vergüenza creen que hay algo intrínsecamente malo en ellas como seres humanos, mientras que las que tienen sentimientos de culpa piensan que han hecho algo malo que debe castigarse. Desde luego es posible que una persona experimente culpa y vergüenza al mismo tiempo. Por ejemplo, el esposo que rompe sus votos de fidelidad probablemente sienta remordimientos. Es posible que se diga a sí mismo que ha hecho algo muy malo (lo cual es una admisión de culpa). También puede creer que es débil, anormal o repugnante y que debe estar inherentemente mal (todo esto indicativo de la vergüenza).

Otra diferencia importante es que las personas con sentimientos de vergüenza generalmente se preocupan por sus deficiencias, mientras que las que se sienten culpables se fijan en sus transgresiones. Los que sienten vergüenza frecuentemente se ven a sí mismos como seres inútiles, incapaces de alcanzar las metas que se han fijado en la vida. Piensan que no son tan listos como sus compañeros de trabajo, tan atractivos corno sus padres, tan bondadosos como sus socios ni tan interesantes como sus amigos. En cambio, el individuo culpable va demasiado lejos, escriben Gerhart Piers y Milton Singer e su libro Shame and Guilt(“Vergüenza y culpa”). Esta persona se dice a sí misma: “Ojalá no hubiera hecho eso. He lastimado a otros y me siento mal por ello.”

La tercera diferencia entre vergüenza y culpa estriba en que la persona con vergüenza teme el abandono, mientras que el culpable le teme al castigo. El miedo al abandono que padece la persona con vergüenza nace de su creencia de que nadie lo puede querer o valorar por estar tan lleno de defectos. Las personas que no se gustan o no se respetan, esperan  frecuentemente que los demás las abandonen en cuanto se den cuenta de que no son perfectas. Los que tienen sentimientos de culpa esperan y temen el castigo porque han hecho algo malo y deben pagar el precio.

La vergüenza puede ser más compleja de curar que la culpa porque tiene que ver con la persona más que con acciones específicas. La persona con sentimientos de vergüenza se cura cambiando el concepto que tiene de sí misma, logrando así respetarse y sentir orgullo de quien es. El proceso requiere contemplar en profundidad nuestras suposiciones básicas sobre nuestro lugar en el universo.

En ocasiones, los problemas de vergüenza y culpa están tan entrelazados que es casi imposible distinguir uno de otro. La persona que se pregunta: «pude (yo) hacer algo así?”, podría estar enfatizando lo mismo el “así” que el “yo”. ” Pude (yo) hacer algo así?” implica una preocupación por la conducta, la trasgresión y la culpa. “Pude (yo) hacer algo así?” implica una preocupación por la identidad, las deficiencias y la vergüenza. Es muy probable que una persona se haga las dos partes de la pregunta consecutivamente o incluso al mismo tiempo. La culpa conduce a la vergüenza y viceversa.

 

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